
Cuando piensas en una marca, probablemente imaginas el nombre o el logo de un negocio. Sin embargo, legalmente existen distintas formas de proteger la identidad de una empresa, tales como:
- Denominativa
- Figurativa
- Mixta
- Marcas no tradicionales
Conocer estas categorías es importante, porque no siempre se protege lo mismo al registrar una marca. 🔒
Marca denominativa: protege tu nombre
La marca denominativa protege únicamente el nombre de tu negocio, sin considerar elementos visuales como colores o tipografía.
Esto significa que el registro se centra en palabras o letras pronunciables que identifican tu marca en el mercado. Si tu negocio se distingue principalmente por su nombre, registrar una marca denominativa puede ser una forma eficaz de protegerlo.
Este tipo de marca es común cuando el valor principal está en la denominación comercial, como por ejemplo Zara.

Marca figurativa: protege tu logo
La marca figurativa protege el elemento visual o gráfico de una marca. Es decir, lo que se registra es el logo, símbolo o diseño que identifica a tu negocio, sin que el texto sea el elemento principal.
Este tipo de marca es útil cuando los clientes reconocen tu negocio principalmente por su imagen o ícono, como sucede con Nike o X.

Marca mixta: protege tanto tu nombre como su logo
La marca mixta combina nombre y logo en un solo registro. Este tipo de registro suele ser regularmente usado, debido a que protege la forma en que la marca se presenta al público: nombre+ diseño gráfico. Ejemplo Bimbo (nombre+osito)
Es importante tener en cuenta que la protección recae sobre el conjunto de elementos tal como fue registrado. Por eso, antes de solicitar el registro conviene definir cómo quieres que tu marca sea reconocida.

Marcas no tradicionales
Además de las marcas denominativas, figurativas y mixtas, también existen las marcas no tradicionales, que permiten proteger elementos distintivos diferentes al nombre o al logo.
Este tipo de marcas busca proteger características particulares que permiten identificar un producto o servicio en el mercado, siempre que estas puedan distinguirlo de otros que desarrollen actividades similares.
Dentro de esta categoría se encuentran, por ejemplo, las marcas tridimensionales, que protegen la forma particular de un producto o su envase, como una botella de perfume (Ej. Botellas de perfume de “Jean-Paul Gaultier); las marcas sonoras, que identifican una empresa a través de un sonido o secuencia musical (Ej. Sonido de encendido de una Mac); y otras modalidades menos comunes, como las marcas olfativas u otros signos sensoriales.

Elegir el tipo de marca correcto
Registrar una marca no es solo un trámite administrativo. También implica definir qué aspecto de tu negocio quieres proteger.
Elegir el tipo de marca adecuado puede marcar una gran diferencia en la protección de tu negocio. Al final, registrar tu marca es una forma de proteger la identidad y el valor que estás construyendo en el mercado. 🤓
